Un adiós que se convirtió en hasta luego y una carta de despedida reinterpretada en declaración de amor. En mitad del éxito de 2017 Sam Van Rossom se marchaba de Valencia para volver meses después y retomar su idilio con un vestuario, un club y una afición que le venera. Pocas veces una marcha fue tan efímera, rara vez un regreso fue más festejado

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Autor: Álvaro Paricio